En Norteamérica viven cientos de pueblos indígenas, cada uno con su propia lengua, cultura y saber sobre plantas y sanación. Ese saber tiene miles de años y se transmitió sobre todo de forma oral y mediante ceremonias.
Los europeos aprendieron mucho de los sanadores indígenas. Un ejemplo conocido es el invierno de 1535 a 1536, cuando la tripulación de Jacques Cartier sufría escorbuto cerca del actual Quebec. Se curaron con una infusión de un árbol, el annedda, probablemente la tuya occidental, por indicación de Domagaya, hijo del jefe iroqués Donnacona.
Al mismo tiempo, las tradiciones indígenas fueron duramente reprimidas. En Estados Unidos, el Código de Delitos Indios de 1883 prohibió muchas ceremonias. En Canadá el potlatch estuvo prohibido de 1884 a 1951. Hasta 1978 la American Indian Religious Freedom Act no protegió el derecho de los nativos americanos a practicar su religión, incluidas las ceremonias y las plantas sagradas.