En el relato de la creación, la Mujer del Cielo cae del mundo situado por encima del cielo por un agujero junto al Árbol de la Luz. Las aves la recogen y la depositan sobre el lomo de una gran tortuga. Una rata almizclera se sumerge hasta el fondo del mar primordial y sube barro, y de ese barro crece la tierra, que sigue extendiéndose mientras la Mujer del Cielo camina sobre ella. Su hija da a luz a gemelos. El de Buena Mente, también llamado Retoño o el Creador, hace todo lo que ayuda a las personas. Su hermano Pedernal hace lo que daña: animales molestos, hielo, tormentas, enfermedad y muerte. De la tumba de la madre brotan el maíz, el frijol y la calabaza, y según otros narradores las fresas y las plantas medicinales. Cuando la gente descuidó sus ceremonias y la enfermedad se extendió sin freno, el Creador les dio hierbas medicinales. Añadió que solo unas pocas personas conocerían todos sus nombres y usos.
Todo tiene su propio poder, orenda. Ese poder puede curar y puede dañar. La palabra que en inglés se traduce como 'medicine' significa por eso más que remedio: es el uso del poder para restaurar algo, protegerlo o, al contrario, perturbarlo. Hay también medicinas de amor, de caza, para vender cestas y para la lluvia. La salud es equilibrio, en la persona y en el mundo que la rodea. Cuerpo y mente no se separan.
Según el antropólogo James Herrick, los haudenosaunee veían cuatro causas de enfermedad, que se solapan. La primera es romper las reglas que dio el Creador: hacer mal un ritual, omitir un festín para los muertos o descuidar un objeto poderoso. La segunda es un deseo del alma no cumplido. Lo que alguien sueña debe cumplirse, o enferma; los jesuitas ya lo describieron en el siglo XVII. La tercera es el contacto con algo que es 'otkon', un poder peligroso: un cadáver, la sangre menstrual, ciertos animales o un amuleto poderoso. La cuarta es la brujería: alguien que sabe manejar el poder y te quiere mal. Quien tiene tos o fiebre piensa primero en un remedio corriente. Solo si el mal persiste o empeora se busca una causa más profunda.
Toda reunión empieza con el Discurso de Acción de Gracias, las palabras que van antes de todo. En él quien habla da gracias, en un orden fijo, a las personas, la tierra, el agua, los peces, las plantas, las plantas alimenticias, las hierbas medicinales, los animales, los árboles, las aves, los cuatro vientos, los Atronadores, el sol, la Abuela Luna, las estrellas, los maestros y por último al Creador. Según Herrick, una planta tiene más poder cuanto más da a las personas. Las Tres Hermanas van primero. Luego vienen el arce y el girasol, después el pino y la tsuga, que siguen verdes y así escapan al invierno. Siguen la fresa y la frambuesa, el olmo y el tilo, y solo entonces las hierbas. Cada planta tiene un macho y una hembra. Las plantas de la misma especie que crecen juntas están 'casadas'.